El siguiente video presenta un conjunto de imagenes donde se da a conocer parte del trabajo muralista desarrollado por los compañeros del Centro Cultural y de Estudio Recabarren y por los compañeros de la UMLEM.
En este sentido, el muralismo constituye un elemento importante de la cultura popular. Sus imágenes testimoniales dan cuenta de elementos que concientizan visualmente al espectador-transeúnte, es decir al receptor, comunicando y educando por medio de la denuncia social, invitándonos a recordar y desde el recuerdo crear. Un proceso de interacción social de vital importancia para la asimilación identitaria del sujeto popular en ciernes, quien no es sólo el receptor, sino también emisor involucrado en el mensaje que recrea con pintura y brocha en mano su intención política, relatando en la calle acontecimientos históricos y actuales, generándose un diálogo permanente expuesto a las inclemencias del tiempo y a las miradas de todos.
La expresión muralista es en sí una potente herramienta comunicativa, en donde el emisor entrega un mensaje hacia un receptor y éste al contemplar, interpreta y dialoga con el mensaje de forma hermenéutica. Este proceso se torna aún más activo cuando el poblador de cada barrio toma la brocha y construye una obra colectiva en conjunto con la unidad muralista del barrio.
Esta expresión es también una manifestación de arte, pero un arte comprometido con un proyecto revolucionario. El arte mural popular o muralismo callejero, es un arte que concientiza por medio de lo cotidiano atrayendo con sus colores a todos los que no acceden a las galerías de arte ni museos, educa a través de la denuncia social, informa por medio de la consigna diaria de acontecimientos.
La identidad de cada pueblo es un elemento que el arte muralista rescata de las garras de la globalización, de la imposición y transculturación del imperialismo. Un pueblo sin identidad está condenado a la dominación, tanto ideológica como cultural; por el contrario, un pueblo con un desarrollo identitario fuerte e inquebrantable logrará sus objetivos emancipatorios e impondrá su voluntad, su cultura.
Aquí, se deja atrás los tecnicismos, adaptándose a cualquier muro ya que el mural poblacional tiene un carácter transitorio, como una expresión del momento social y político. El arte muralista no responde a un afán de posteridad ni de fama, estos son reemplazados por las necesidades de la información, hoy se pinta, mañana se vuelve a pintar. Así se pueden multiplicar sin restricciones y por su tamaño permiten ser captado por un público masivo.
En síntesis, el muralismo revolucionario constituye una herramienta de relevancia en los procesos fundamentales de un proyecto revolucionario: educación, comunicación, arte e identidad cultural. Al fortalecer estos procesos avanzaremos, conducido por la soberanía de los pueblos latinoamericanos.
¡¡¡ Arriba los que Luchan !!!
Por todo el Norte de Chile Trazando Dignidad
